Todavía No Lo Sabemos, Pero Lo Vamos a Resolver

Algunos de los momentos más reflexivos de mi trabajo ocurren cuando miro en silencio a unos padres que están poniendo fin a un matrimonio pero comenzando una nueva relación que les permita a ambos contribuir a la crianza de sus hijos y empezar una nueva vida aparte. 

Hace poco estuve con una pareja donde uno de los padres interrumpió una discusión sobre la división de bienes y como resolver ciertas logísticas financieras de la separación para decir: "No me importa nada de esto tanto como me importa cómo se lo vamos a decir a nuestros hijos”.

Esos son los momentos que más me motivan en la mediación. Más allá de todo el papeleo, la mayoría de los padres comparten la misma esperanza: que sus hijos superen este momento  sintiéndose amados y seguros del inquebrantables respaldo de su familia, aun cuando la estructura de la familia cambie. 

Lo que sigue son observaciones y recomendaciones basadas en años trabajando con familias en medición, y son ideas que se repiten constantemente entre terapeutas de familias, incluyendo Erica Komisar, en cuyo libro The Parent's Guide to Divorce tuve el honor de ser citada:

  • Si es possible, explíquenle cosas a sus hijos juntos. Hay algo poderoso en que sus hijos los vean sentados uno al lado del otro. Les dice, sin necesidad de más explicación, que ustedes siguen siendo sus padres, todavía son un equipo cuando más importa.

  • [Hablen con sus hijos lo antes posible si están contemplando una separación][No hablen de una separación con otras personas antes de hablar con sus hijos.] No quieren que ellos se enteren de algo que les va a cambiar la vida por terceros, sea un familiar, el amigo de un hermano, o un comentario accidental en la escuela.

  • Mantengan la explicación simple y apropiada para su edades, y permítanles sentir cuánto los aman. No necesitan cada detalle. Necesitan sus abrazos y escuchar, tantas veces como haga falta, que nada de esto es su culpa y que ambos los amarán siempre.

  • No tienen que tener todas las respuestas. Cuando los niños preguntan "¿dónde vamos a vivir?" o "¿a qué escuela voy a ir?", algunas de las palabras más honestas y reconfortantes que pueden ofrecer son: "Todavía no lo sabemos, pero lo vamos a resolver”.  Es honesto y mantiene la confianza de los niños. Necesitan entender la inquietud que esto crea [es normal]y saber que ustedes son capaces de ayudarles a enfrentar la incertidumbre que esto crea.

  • Aférrense a detalles familiares. Los mismos cuentos antes de dormir. los mismos desyunos especiales. Un abrazo en la puerta. Cuando tantas otras cosas están cambiando, estos pequeños rituales se convierten en la prueba silenciosa de que el hogar sigue siendo el hogar.

Cada familia es diferente, y no existe una sola forma correcta de atravesar esto. Si están navegando esto con dificultad ustedes mismos, por favor no duden en apoyarse en las personas a su alrededor: un pediatra, un terapeuta, un maestro de confianza o un consejero escolar. No tienen que enfrentar todo esto solos, y sus hijos tampoco.

Ver a los padres sobreponerse al miedo a los cambios que crea un divorcio a través de un plan que les permita darles algo concreto para compartir con sus hijos, es una de las razónes por lo que hago este trabajo. Lo más importante son los hijos. El divorcio no tiene que romper el lazo con el hogar de un niño. El divorcio cambia la estructura de una familia, pero siguen siendo una familia.  

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